Pese a la desigualdad social que provocaban despojo y persecución
durante el Porfiriato, son los caciques y hacendados liberales quienes
se levantan contra el Presidente Díaz y, al igual que en la Guerra de la
Independencia, utilizan a las masas y a los pueblos indígenas disconformes como
su ejército sublevado. Los revolucionarios se percatan también de que el lema
zapatista es inviable y eso causa división entre ellos como desconocimientos
a la institución presidencial. De esta forma, Emiliano Zapata desconoce a
Francisco I. Madero y a Venustiano Carranza. También el pueblo de Milpa Alta se
reveló a este último ya como presidente. Es así como se da la lucha entre los
propios caudillos revolucionarios y los asesinatos entre ellos mismos.
Con el país ya pacificado, Lázaro
Cárdenas cambia la estructura basada en partidos regionales y estatales del
antiguo PNR, fundado por Plutarco Elías Calles, sustituyéndola con una de
carácter corporativista, a fin de que representara los intereses ciudadanos, y
conformada por “sectores”. Fueron cuatro los sectores; el obrero, el
campesinado, el popular y el militar. Éstos, a su vez, aglutinaban diversas
organizaciones que se fusionaron al partido y la figura presidencial se
convirtió en una imagen paternalista y protectora de toda la nación. A fin de
controlar el poder y manipular a las masas, mantuvieron el antiespañolismo
criollo, el antiyankismo caudillista, el anticlericalismo liberal, el nacionalismo
revolucionario y el estatismo corporativista y anticapitalista.
Además, es con Cárdenas que empieza
en México un período de “demagogia populista” en el que la figura
Presidencial era el “Gran Rey Tlatoani” al cual no se le podía juzgar ni
criticar...hasta que el ejecutivo en turno terminara su sexenio. Ahí si podía
ser objeto de ataques, traiciones y hasta de humillaciones. Es también con el Cardenismo
que empieza la concentración de poder; la CTM del longevo Fidel Velázquez, el
Sindicato de Electricistas y el Petrolero al estatizar sus respectivas
industrias y hasta los monopolios empresariales como Televisa y Pan Bimbo. Otro
Sindicato poderoso que surge es el de Educación; en esta materia además, donde
se deifican figuras históricas mientras se satanizan a otras con el objeto de
manipular al pueblo.
Ya con el establecimiento institucional corporativista, el presidente
Manuel Ávila Camacho y, el entonces nominado candidato presidencial, Miguel
Alemán Valdés transforman al PRM en el hoy conocido PRI. La Dictadura
Perfecta queda consumada, donde el Presidente designa a su sucesor. Su
figura es intocable e incuestionable, todo gira alrededor de la misma y la cual
mantiene su herencia revolucionaria institucional, demagoga y populista. El
nacionalismo revolucionario es mal encausado y mal informado, sus nuevos íconos
son fetiches que aluden a los colores de la bandera nacional, prevaleciendo en
su mayoría tradiciones indígenas a voces sordas, sin ser populares o
reivindicadas que exhiben una imagen pasada, falsa y tercermundista.



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