Como
hacía mención en el artículo anterior, muchos nacionalismos europeos se
originan en la Edad Media. Hablaba del nacionalismo vasco y como fue asimilado
por el Imperio Español. Y fue incorporado, concretamente por el Rey de Aragón,
Fernando I mejor conocido como Fernando el Católico. Y de aquí parto
precisamente para explicar otro nacionalismo muy acentuado, el catalán. España
es una nación que se formó por distintos pueblos. Hay mucha diferencia entre
los pueblos del sureste, que además fueron los primeros en caer ante el Imperio
Romano, como los del centro o los pueblos celtas del norte de España, últimos
en caer ante la Roma de Octavio Augusto. Y es que los condados catalanes, al
igual que los vascos, quedaron como el puerto de Europa a España.
Con la invasión de ocho siglos de
los árabes, el sur y este de la península fue dominada por los mismos. Muchos
judíos y árabes se asentaron en el noreste español lo más cercano y accesible.
Además, no solo tenían que luchar en la Reconquista contra los moros, sino que
también sufrían de las invasiones provenientes de Francia. Tenemos el famoso
Cantar de Roncesvalles nos muestra como Carlomagno conquista España hasta
Zaragoza y como la retaguardia se la encarga a su sobrino Roldán que en la
retirada muere en manos de los vascos. De esa invasión se derivaron los
Condados Catalanes que se unirían dinásticamente a Aragón en la llamada Corona de Aragón en 1162.
Empero por miedo al ser invadidos
por Francia, el Reino de Aragón decidió unirse al de Castilla y León mediante
el matrimonio de sus dos jóvenes príncipes: Fernando e Isabel. Así Aragón se
unía a Castilla y León en su lucha contra los mozárabes y quedaba protegido de
cualquier invasión francesa. Obviamente los cortesanos de uno y otro reino no
querían perder su fuero por lo que se acercaban constantemente a los Reyes
Católicos para ver cual tenía más poder e influencia. Así nace la famosa frase
de Isabel: “Tanto Monta, Monta Tanto Isabel
como Fernando”, la cual quedaría además como escudo de armas de ambos reyes
y en el grabado del último reducto árabe: Granada. Es así como nace España y
empieza la historia de cómo los cortesanos de ambos reinos se acercaban
respectivamente a sus monarcas para ver quien tenía más fuero.
Esto mismo fue la causa de la Guerra
de Sucesión, Aragón apoyó a otro Habsburgo mientras que Castilla y León
apoyaban al Borbón. Y es así que se dio siempre esa lucha que, hasta el siglo
XIX y, al igual que los vascos, se desarrollarían sus ideales nacionalistas e
independentistas mediante la llamada Renaixença.
Derivado de esto y, a finales de ese siglo,
Valentín Almirall y el carlista Joseph
Torres i Bages concentraron las llamadas Bases
de Manresa para la Constitución Regional Catalana. El nacionalismo catalán
siempre se ha identificado con partido y gente de izquierda, aunque también
cuentan con integrantes de otras corrientes ideológicas.