lunes, 28 de enero de 2013

Cuando los “Ismos” se tocan: El Nacionalismo Revolucionario Institucional Parte 3



Pese a la desigualdad social que provocaban despojo y persecución durante el Porfiriato, son los caciques y hacendados liberales quienes se levantan contra el Presidente Díaz y, al igual que en la Guerra de la Independencia, utilizan a las masas y a los pueblos indígenas disconformes como su ejército sublevado. Los revolucionarios se percatan también de que el lema zapatista es inviable y eso causa división entre ellos como desconocimientos a la institución presidencial. De esta forma, Emiliano Zapata desconoce a Francisco I. Madero y a Venustiano Carranza. También el pueblo de Milpa Alta se reveló a este último ya como presidente. Es así como se da la lucha entre los propios caudillos revolucionarios y los asesinatos entre ellos mismos.

Con el país ya pacificado, Lázaro Cárdenas cambia la estructura basada en partidos regionales y estatales del antiguo PNR, fundado por Plutarco Elías Calles, sustituyéndola con una de carácter corporativista, a fin de que representara los intereses ciudadanos, y conformada por “sectores”. Fueron cuatro los sectores; el obrero, el campesinado, el popular y el militar. Éstos, a su vez, aglutinaban diversas organizaciones que se fusionaron al partido y la figura presidencial se convirtió en una imagen paternalista y protectora de toda la nación. A fin de controlar el poder y manipular a las masas, mantuvieron el antiespañolismo criollo, el antiyankismo caudillista, el anticlericalismo liberal, el nacionalismo revolucionario y el estatismo corporativista y anticapitalista.



Además, es con Cárdenas que empieza en México un período de “demagogia populista” en el que la figura Presidencial era el “Gran Rey Tlatoani” al cual no se le podía juzgar ni criticar...hasta que el ejecutivo en turno terminara su sexenio. Ahí si podía ser objeto de ataques, traiciones y hasta de humillaciones. Es también con el Cardenismo que empieza la concentración de poder; la CTM del longevo Fidel Velázquez, el Sindicato de Electricistas y el Petrolero al estatizar sus respectivas industrias y hasta los monopolios empresariales como Televisa y Pan Bimbo. Otro Sindicato poderoso que surge es el de Educación; en esta materia además, donde se deifican figuras históricas mientras se satanizan a otras con el objeto de manipular al pueblo.

Ya con el establecimiento institucional corporativista, el presidente Manuel Ávila Camacho y, el entonces nominado candidato presidencial, Miguel Alemán Valdés transforman al PRM en el hoy conocido PRI. La Dictadura Perfecta queda consumada, donde el Presidente designa a su sucesor. Su figura es intocable e incuestionable, todo gira alrededor de la misma y la cual mantiene su herencia revolucionaria institucional, demagoga y populista. El nacionalismo revolucionario es mal encausado y mal informado, sus nuevos íconos son fetiches que aluden a los colores de la bandera nacional, prevaleciendo en su mayoría tradiciones indígenas a voces sordas, sin ser populares o reivindicadas que exhiben una imagen pasada, falsa y tercermundista.



lunes, 14 de enero de 2013

Cuando los “Ismos” se tocan: El Nacionalismo Revolucionario Parte 2



Como hice mención en la primera parte de estos tres artículos, el nacionalismo mexicano está hermanado en lo religioso con el de Euzkadi, ya que muchos de los criollos nacionalistas que forjaron la independencia del país estudiaron o pertenecieron a la Compañía de Jesús del vasco Ignacio de Loyola. Por otro lado, su identidad nacional en lo político se identifica con el Federalismo tal como sucedió con el republicanismo autonómico de la izquierda catalana. Desde luego no podemos decir que el mexicanismo fuera el origen de los otros dos, aunque fue anterior, pero sí mantiene las mismas raíces. Parte de sus políticas eran compartidas por los liberales tanto mexicanos como españoles. Además, el Mexicanismo transitaría al Nacionalismo Revolucionario.
También se comentó como los criollos se levantaron con la bandera de la defensa de los nativos de estas tierras con el argumento de que también eran americanos. Éste se complementaría con la Doctrina Monroe y la ayuda norteamericana a los políticos liberales a fin de expulsar a los europeos del continente y mantener la estabilidad de la región evitando divisiones que no fueran más que las que había en cuestión de idioma y religión con Latino América. Empero y, pese a su origen indígena, Benito Juárez y el General Porfirio Díaz, estuvieron muy lejos de defender los derechos indigenistas a diferencia de las Leyes promulgadas por los últimos Trastámara. Así inicia una etapa en la que se expropia las tierras a los indígenas y hasta se les persigue.
Un pueblo perseguido durante el Porfiriato fue el yaqui. Ante la injusticia social causados por el despojo y la persecución, aunado a las nacientes ideas anticapitalistas de Karl Marx, surge la Revolución Mexicana. Desde luego, su carácter fue más liberal que social y por ello buscó mantener los valores de amor a la patria e ideales de progreso y prosperidad. Fue en el campo, con el lema zapatista, “la tierra es de quien la trabaja”, donde se innovaron las ideas socialistas en la repartición de tierras, aunque no de forma integral, sino según los intereses de los gobernantes revolucionarios. También se estatizaron sectores “estratégicos” de la economía. El anticlericalismo liberal del siglo XIX y el sistema socioeconómico ejidal se exportarían a la República Española.
José Vasconcelos definió a México como una nación mestiza. Así se exaltó el mestizaje haciéndolo parte fundamental del colectivo imaginario de pertenencia a una nación entre las masas y la sociedad urbana de la primera mitad del siglo pasado. Lo anterior, aunado al movimiento cristero y la emigración hacia el país del norte, marcaron la pauta de una unidad cultural e ideológica de los mexicanos. Plutarco Elías Calles funda así, al Partido Nacional Revolucionario. Una vez expulsado Calles del país por el General Lázaro Cárdenas del Río, éste convertiría al Partido del primero en el de la Revolución Mexicana, PRM, para que así, ya con el país institucionalizado, se transformara en 1946, con Manuel Ávila Camacho, en el Partido Revolucionario Institucional o PRI.


lunes, 7 de enero de 2013

Cuando los “Ismos” se tocan: El Nacionalismo Mexicano (Parte 1)



Hermanado en lo religioso con el nacionalismo vasco y en lo liberal y laico con el republicanismo autonómico de la izquierda catalana, el Mexicanismo nace como movimiento sociopolítico e ideológico desde el siglo XIX y con el propósito de mantener una identidad nacional. Este nacionalismo surge del patriotismo criollo del virreinato de la Nueva España y era alimentado por una corriente antiespañola y proindigenista. De ahí viene su enfoque ultranacionalista que comparte gran parte de la población mestiza, algunos indígenas y hasta criollos dentro del territorio de México. El nacionalismo mexicano está muy enraizado y llega a ser chauvinista, pese a las diferencias ideológicas, raciales, lingüísticas, económicas y hasta políticas de su población.
Esa identidad nacional se identifica en lo clerical con la imagen guadalupana de gran sincretismo religioso católico y a las creencias prehispánicas que la unen con Tonantzin, la madre tierra. Los iniciadores del movimiento independiente se levantaron con el estandarte de la Virgen de Guadalupe y, pese a que eran criollos, con la consigna de “mueran los gachupines”. Los protagonistas de dicho movimiento eran miembros del pequeño conjunto de personas que tenían acceso a la educación. Y como la Iglesia era la única que prestaba este servicio en la sociedad novohispana, pues este grupo estaba integrado notablemente por religiosos. En especial los pertenecientes al bajo clero, que fue la solución cortesiana prevista contra el abuso del conquistador.
Es así como, el nacionalismo criollo de la Nueva España, tomó la defensa de la tierra de la que eran nativos y así reivindicar el pasado del que se proclamaban herederos por el simple hecho de nacer en estas tierras. Varios de los representantes de este nacionalismo pertenecían a la Compañía de Jesús. Dicha congregación, cuyo fundador era de origen vasco precisamente, tuvo un papel sumamente importante en la evangelización del norte del país. Es debido a esta influencia que los jesuitas fueron expulsados de España y sus territorios, uno de estos desterrados fue Francisco Xavier Clavijero cuya obra emprende una amplia defensa de América frente a Europa. Así concluye con la reafirmación de todos los americanos reclamando su pasado indígena.
Lo anterior sumado a la Doctrina Monroe, “América para los americanos”, acentuó el nacionalismo mexicano y latinoamericano. Pese a no tener una herencia indigenista, los criollos se levantan como defensores de los pueblos que habitaron estos lares antes de la llegada del europeo. Olvidaban que las Leyes de Indias sirvieron como instrumento de gobierno a fin de proteger los derechos de los nativos de estas tierras. Además, Hernán Cortés, cediendo a la exigencia de sus hombres de establecer la encomienda y sabiendo que ésta acabo con la población nativa de las Antillas, introdujo al clero bajo como solución alterna. No sorprende, que los padres de la Independencia, Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón, fueran curas.