lunes, 7 de enero de 2013

Cuando los “Ismos” se tocan: El Nacionalismo Mexicano (Parte 1)



Hermanado en lo religioso con el nacionalismo vasco y en lo liberal y laico con el republicanismo autonómico de la izquierda catalana, el Mexicanismo nace como movimiento sociopolítico e ideológico desde el siglo XIX y con el propósito de mantener una identidad nacional. Este nacionalismo surge del patriotismo criollo del virreinato de la Nueva España y era alimentado por una corriente antiespañola y proindigenista. De ahí viene su enfoque ultranacionalista que comparte gran parte de la población mestiza, algunos indígenas y hasta criollos dentro del territorio de México. El nacionalismo mexicano está muy enraizado y llega a ser chauvinista, pese a las diferencias ideológicas, raciales, lingüísticas, económicas y hasta políticas de su población.
Esa identidad nacional se identifica en lo clerical con la imagen guadalupana de gran sincretismo religioso católico y a las creencias prehispánicas que la unen con Tonantzin, la madre tierra. Los iniciadores del movimiento independiente se levantaron con el estandarte de la Virgen de Guadalupe y, pese a que eran criollos, con la consigna de “mueran los gachupines”. Los protagonistas de dicho movimiento eran miembros del pequeño conjunto de personas que tenían acceso a la educación. Y como la Iglesia era la única que prestaba este servicio en la sociedad novohispana, pues este grupo estaba integrado notablemente por religiosos. En especial los pertenecientes al bajo clero, que fue la solución cortesiana prevista contra el abuso del conquistador.
Es así como, el nacionalismo criollo de la Nueva España, tomó la defensa de la tierra de la que eran nativos y así reivindicar el pasado del que se proclamaban herederos por el simple hecho de nacer en estas tierras. Varios de los representantes de este nacionalismo pertenecían a la Compañía de Jesús. Dicha congregación, cuyo fundador era de origen vasco precisamente, tuvo un papel sumamente importante en la evangelización del norte del país. Es debido a esta influencia que los jesuitas fueron expulsados de España y sus territorios, uno de estos desterrados fue Francisco Xavier Clavijero cuya obra emprende una amplia defensa de América frente a Europa. Así concluye con la reafirmación de todos los americanos reclamando su pasado indígena.
Lo anterior sumado a la Doctrina Monroe, “América para los americanos”, acentuó el nacionalismo mexicano y latinoamericano. Pese a no tener una herencia indigenista, los criollos se levantan como defensores de los pueblos que habitaron estos lares antes de la llegada del europeo. Olvidaban que las Leyes de Indias sirvieron como instrumento de gobierno a fin de proteger los derechos de los nativos de estas tierras. Además, Hernán Cortés, cediendo a la exigencia de sus hombres de establecer la encomienda y sabiendo que ésta acabo con la población nativa de las Antillas, introdujo al clero bajo como solución alterna. No sorprende, que los padres de la Independencia, Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón, fueran curas.

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