Se dice
que “los extremos siempre se tocan” y,
así comienzo una serie de artículos. De esta forma, hablaré del caso más claro
que ha dado la historia mundial y es el “Fascismo”,
fundado por un exsocialista que llevó
el clientelismo político de las clases obreras y trabajadoras a las clases
medias. Benito Amilcare Andrea Mussolini, recibió el nombre por parte de su
padre Alessandro, un herrero, quien admiraba a un connotado liberal mexicano llamado Benito Juárez. Como buen
italiano, gandul, fantoche y mujeriego; el que sería conocido como Duce o guía en italiano, fundaría el fascismo, un movimiento que exaltaría
el nacionalismo y obtendría el poder
mediante la confrontación y la violencia.
Gracias a las “squadristi” o “escuadras de acción”, manejo de clases
media movida por la paranoia de la época que fue provocada gracias a la
Revolución Bolchevique en la URSSS, el Gobierno de Luigi Facta vio a Mussolini
y sus exaltados como un peligro
para el, en ese entonces, Reino de Italia. Pese a que trataron de debilitarlo,
el hábil Benito se les anticipó con la “Marcia su Roma” o Marcha a Roma.
Es así, como el Rey Víctor Manuel III, cedió a las presiones y cometió el
tremendo error de encargarle el poder a este exhibicionista. Estando
en el mismo, el Duce hacía todo tipo de alarde populista y demagogo,
como aparecer esquiando o segando la siembra sin camisas, o presumir a sus
múltiples amantes. Se apreciaba de ser todo un semental.
Es así como el exsocialista, que se
opuso en un principio a la I Guerra Mundial y que se enfadaba y molestaba cada
vez que sus correligionarios negociaban con otras fuerzas conocidas como reaccionarias, se hizo del poder. Angélica
Balanoff, una de sus amantes en la época de socialista, dijo lo siguiente de
él: “El radicalismo y anticlericalismo de
Mussolini fueron más bien reflejo de su séquito doméstico y de su egoísmo
rebelde que de su conocimiento y convicción. Su odio contra los opresores no
era el odio impersonal a un sistema que comparten todos los revolucionarios.
Más bien descansaba en un sentimiento de envilecimiento y desengaño, de una
búsqueda de autoafirmación y del deseo de venganza personal”.
Las consecuencias del arribo de
Mussolini al poder, son por todos conocidas. Un personaje, que todavía en los
20’s era admirado por su supuesto
liderazgo y oratoria, pasó a ser una marioneta de Adolfo Hitler así como
una lastra para Alemania en la II Guerra Mundial llevando a Italia a la derrota
en la misma sembrando caos y destrucción en este país Europeo. No digamos su
muy patético intento de invadir Grecia que, de no ser por la intervención
alemana, hubiera terminado siendo todo lo opuesto. Benito y su amante Clara
fueron ajusticiados por los partisanos
con ametralladora, humillados y colgados en una gasolinera de la Plaza Loreto
en Milán. Así llegó el fin para uno de los más autoritarios, deleznables y
contradictorios personajes de la Historia.


No hay comentarios:
Publicar un comentario