domingo, 10 de junio de 2012

AMLO no es Lula


Mucho ha tratado de comparar, en su desesperación, la Izquierda a su candidato a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, con el presidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva con el propósito de garantizar que el primero no provocaría las clásicas crisis, que partidarios de su ideología, han provocado en el mundo. Nada más alejado a la realidad. Y la comparación difiere desde sus respectivos orígenes, uno de trabajador y obrero mientras que el otro de porro golpeador. Luis Inácio Lula da Silva, mejor conocido como Lula, nace en Garahuns, Pernambuco, en 1945. Si bien, Lula viene de una región agreste donde últimamente ha cobrado mucha fuerza el turismo, su actuación se destacó en el liderazgo del Sindicato Minero.
Por otro lado, Andrés Manuel, conocido como Pejelagarto, nació en Macuspana, ciudad del municipio con el mismo nombre en Tabasco. Aquí también están dedicados a la agricultura, sin embargo el origen de AMLO es más burgués. Sus padres comerciantes y terratenientes, dedicado a la política desde que era porro en la Universidad Nacional Autónoma de México, por lo que tardó 14 años en titularse. Sus inicios fueron en el Instituto Indigenista de Tabasco. Mientras Lula, en esos años, participó en el proceso de fundación del Partido de los Trabajadores, y fue pieza importante en el proceso de apertura democrática que culminó en 1985 en Brasil; el tabasqueño era ahijado político de un exgobernador priísta del Estado, González Pedrero.
Es decir, mientras Lula luchaba contra los gobiernos militares de su país, el Pejelagarto era parte del sistema, estaba afiliado al Partido Revolucionario Institucional, y tras la matanza de estudiantes en 1968 y 1971 y las crisis y devaluaciones que provocó ese partido a nuestro país, AMLO le dedicaba poemas e himnos en su natal Tabasco. Con la apertura democrática de Brasil, Lula fue diputado de la asamblea constituyente. El “autonombrado Rayito de Esperanza”, por su parte, nunca ha sido diputado ni senador. Lula siempre ha estado en el PT y ha sido su candidato. El señor López por su parte, no. Al negársele el suculento hueso de ser gobernador de Tabasco por parte del PRI, salió de ahí resentido y lleno de rencor.
Lula era criticado por su discurso duro, el cual moderó. Por su parte, el Pejelagarto siempre ha sido  agresivo. Argumentó fraude, cuando fue candidato a la gubernatura de Tabasco por el Partido de la Revolución Democrática, cerró violentamente los Pozos Petroleros de Tabasco, por lo que muchos trabajadores perdieron su empleo. Lula siempre defendió al trabajador. El brasileño es símbolo de persistencia, el tabasqueño de necedad. El primero ya fue presidente, el segundo no lo será. El “mesías tropical”, realmente, está más relacionado con personajes como Adolfo Hitler y Hugo Chávez. Manejan la premisa del enemigo común, utilizan personajes de la historia a fin de manipular a la población –Hitler utilizaba la imagen de Federico el Grande-, son autoritarios y manejan el odio creando encono. Eso sí, los tres coinciden en decir que lo hacen por amor a sus respectivos países.

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